El diseño como estrategia comunicativa nos ayuda a diferenciarnos del resto, facilitándonos la relación con nuestro entorno.
En una sociedad donde las imágenes y los canales de información se solapan y conviven parasitariamente hasta anularse, el diseño aparece como una necesidad para orientarnos. Es un dispositivo para articular puntos de referencia y nuevas perspectivas en el discurso que permiten acercarnos de una forma más libre y natural a nuestro público o cliente potencial.
El diseño es, pues, la coherencia entre forma y discurso que desde la singularidad permite transmitir una nueva idea.







